Buenas tardes:
Hoy, al pasar por la biblioteca, me he detenido a leer la revista
Qué Leer, y he observado que había un artículo dedicado a las series de televisión. "¡Qué suerte!" - pensé- "A lo mejor puedo documentar una de las entradas con este artículo". Efectivamente. Después de leer el artículo, me quedé tan soprendida que sentía que tenía que contárselo a todo aquel al que le gustaran las series, y que mejor lugar que el blog.
El artículo trata sobre el origen de los argumentos y personajes que poseen algunas de las series más exitosas de la televisión, como
Dexter o
Bones, entre otras. Por lo visto,
algunas líneas argumentales tratadas en estas series norteamericanas ya existían en papel, así como sucede con muchas historias que se llevan a la gran pantalla. Las obras que dan vida al personaje de Dexter fueron publicadas por Jeff Lindsay, y las que tratan la temática de Bones fueron escritas por Kathy Reichs, una antropóloga forense. Y no sólo son éstas. Existen muchas más series que comenzaron siendo una obra impresa, como sucede con
Sexo en Nueva York (cuya autora es Candance Bushnell).
El problema surge cuando el éxito de la serie es tan grande que la audiencia ni siquiera sabe que existía un libro antes que la serie o que piensan que el libro surgió a partir de la serie (aunque cueste admitirlo, es una situación en la que me he visto comprometida en alguna ocasión).
Por lo tanto, opino que la audiencia debería valorar tanto la obra escrita como la audiovisual y tener en cuenta que, detrás de cada imagen proyectada en la pantalla, existe un gran equipo ténico y artístico que, como hemos podido ver en este artículo, pueden proceder de diferentes mundos.